Madrid.- Campamento, una operación china

"Pan para hoy y hambre para mañana", esa es la consigna que desde las poltronas políticas se sigue al pie de la letra en la mayoría de actuaciones urbanísticas de cierta entidad. No hay debate, no hay confrontación de ideas ni participación ciudadana, todo se hace a la mayor gloria del faraón de turno, ya sea en los municipios o en la Comunidad autónoma de que se trate. Así ocurre con la llamada 'Operación Campamento' en Madrid, una oportunidad de oro en terrenos públicos para actuar con miras más amplias que la simple especulación urbanística en beneficio del oportunista magnate financiero, que promete dinero y trabajo para olvidarse poco tiempo después, destrozar el Territorio y quedarse con la mejor parte del pastel de la ciudad.
"EDUARDO MANGADA* : Se vende el patrimonio hoy y se arruina el mañana. Desgraciadamente el afán de privatizar lo público, suelos, edificios y servicios, es ya una siniestra tradición de nuestros gobiernos regional y municipal e incluso de los distintos ministerios con sedes e instalaciones en esta comunidad. No. No son unas administraciones que gestionan nuestros patrimonios públicos para mejor servir a los ciudadanos, para enriquecer física y culturalmente nuestras ciudades y el territorio madrileño. Son vulgares y serviles mercaderes que malvenden edificios, equipamientos y servicios públicos al peor postor, pero afín a la ideología neoliberal dominante y seguro cliente de las siglas del PP.

Una clase de mercaderes en la que no dudo en incluir a los Ministerios de Defensa y Fomento, al Gobierno de la CAM presidido por Ignacio González y al Ayuntamiento de Madrid con Ana Botella a la cabeza. Todos ellos conchabados en la irresponsable y perversa degradación de la Operación Campamento, para ponerla al servicio de magnates financieros e inmobiliarios, sean americanos, chinos o nacidos en la Puerta de Alcalá. Hay una larga lista de especuladores foráneos o nativos ávidos de hincar el diente en los ricos pasteles que les ofrecen en bandeja nuestros responsables políticos (lo de responsables es solo una muletilla al uso). Pasteles hechos con la harina y en el horno de los madrileños.

La denominada Operación Campamento abarca un territorio con una superficie de unas 798 hectáreas (incluida la Venta de la Rubia) situadas en el corazón de la metrópoli madrileña. Unos terrenos muy importantes y significativos para el futuro de Madrid, no solo por su tamaño y localización, sino porque gran parte de ellos son de titularidad pública: Ministerios de Defensa y Fomento. Una gran área de oportunidad que puede albergar una serie de instalaciones institucionales, un prudente porcentaje de viviendas públicas y garantizar la consolidación del Corredor Verde que enlace el Manzanares con el Parque Regional del Río Guadarrama. Engarzando en su recorrido un sistema de espacios verdes, de parques públicos: Casa de Campo, entorno de Meaques, Retamares, Venta de la Rubia, Alcorcón norte, Boadilla y Villaviciosa.

La nueva ordenación que se proponga sobre esta gran área podrá y deberá diseñar y construir una variante de la actual carretera de Extremadura, que se transformaría en una avenida urbana que de continuidad al paseo de Extremadura y una Madrid con Alcorcón y Móstoles. Desdoblamiento de la carretera nacional que haría innecesario el soterramiento de la traza actual, evitando costosas y despilfarradoras operaciones de ingeniería como ha ocurrido con la M30.

Madrid puede desarrollar en esta zona una operación estratégica que se constituya como la rótula física y funcional entre el núcleo capitalino y el arco urbano del suroeste metropolitano. Una gran intervención pública impulsada, promovida y controlada por un consorcio constituido por el Ayuntamiento de Madrid, el Gobierno Regional y los ya citados Ministerios de Defensa y Fomento. Así se formuló en 1989 una propuesta muy meditada y enmarcada en un proyecto regional, que fue alabada en el París de Chirac, pero que no tuvo acogida propicia en esta tierra y acabó tirada a la basura por el alcalde Álvarez del Manzano.

La amenaza de venta a un promotor privado de una parte sustantiva de esta área de oportunidad para el desarrollo de un gran complejo lúdico residencial supone, incluso antes de concretarse, una gran irresponsabilidad de las administraciones públicas implicadas. Todas ellas amparadas y bendecidas directamente por la mano de Mariano Rajoy, tutor máximo de este atentado al territorio de la CAM. Sin duda un gran negocio para el Grupo Wanda, pero con negativas e irreversibles consecuencias para el futuro del territorio madrileño.

Tan importante operación merecería un gran debate político y cultural abierto a todos los madrileños en un ejercicio de docencia urbanística. Pero no es el momento para las exhibiciones de erudición, ni para los distingos de pequeños matices políticos. Es el momento para el grito de protesta, el grito de llamada a la movilización de los madrileños en defensa de este territorio, de su patrimonio actual y de un posible destino futuro que venga a construir una región más rica, más equilibrada, más sostenible, como ámbito habitable para unos ciudadanos más felices y más dignos.

Y una exigencia. Por lealtad y decencia democrática, debe paralizarse de forma inmediata toda negociación con el Grupo Wanda que afecte a este territorio. Más aún cuando se trata de una negociación opaca y clandestina.

Aunque solo sea por elegancia, esta exigencia está justificada si tenemos en cuenta que unas próximas elecciones están a la vista. Unas elecciones que con seguridad van a cambiar la ideología política que impregne a nuestros gobernantes y permitirá definir unos nuevos contenidos. Una nueva forma de construir la ciudad y el territorio.

Una vez más gritemos NO. Construyamos con nuestros votos unos nuevos gobiernos más cultos, más sensibles a las demandas sociales, más justos y transparentes. Más democráticos.


* Eduardo Mangada | Arquitecto y socio del Club de Debates Urbanos

* Nueva Tribuna - Eduardo Mangada - 1.2.15
Foto: Madrid, Campamento derribo cuarteles - EFE