Marbella.- El caso Malaya se atasca en el Supremo

Raro es el día que no hay que hablar de la débil y poco diligente justicia urbanística en este país. Cuando no es un tribunal es otra instancia judicial la culpable del atasco monumental en los casos de delitos contra la Ordenación Territorial y, lamentablemente, así sigue la historia año tras año. La trama mafiosa más famosa de la corrupción urbanística en el país, el 'caso Malaya' de Marbella, lleva camino ya de los 10 años desde que saltó a la información pública. Tras una larga instrucción, hace un año que la débil sentencia fue conocida. Desde entonces se han producido nuevas apelaciones al Supremo y todavía no se ve la luz al final del túnel. La sentencia, se ha repetido mil veces, fue muy benévola con los principales acusados, faltando, además, numerosos implicados en la corrupción masiva marbellí, pero eso es lo que hay hasta el momento.
"LAOPINIÓN* : El caso Malaya no sólo indigestó a la Audiencia Provincial de Málaga, sino que ha provocado la misma acidez estomacal en la Sala Segunda del Tribunal Supremo, que a mediados de julio acogió la vista de los 52 recursos de casación interpuestos por defensas y acusaciones del proceso y que, en un principio, pensaba tener lista la sentencia definitiva antes de que acabase 2014: inicialmente se barajaron dos fechas, mediados de septiembre o diciembre, aunque fuentes jurídicas aseguraron ayer que no habrá un fallo definitivo del asunto hasta 2015.

El magistrado ponente y presidente de la Sala, Juan Saavedra, pensaba tener lista la sentencia a finales de este año. De hecho, el caso llegó al Supremo procedente de la Audiencia Provincial de Málaga –que dictó su sentencia en octubre de 2013– a principios de 2014, por lo que sorprendió a las partes, y mucho, que se fijara la vista de los recursos de casación el 16 de julio pasado y días siguientes. Algunos abogados reflexionaron así a requerimiento de este periódico: «Si tenemos en cuenta que el presidente del tribunal malagueño, José Godino, lideró dos años de juicio –doscientas sesiones– y tardó 15 meses en poner un fallo que atañía a 95 acusados, es imposible que Saavedra, que no conoce el proceso, ponga una sentencia antes de que termine 2014».

Estos juristas entendían que la vista debería haberse celebrado no antes de enero próximo para que el ponente Saavedra y sus compañeros de tribunal –Andrés Martínez Arrieta, Miguel Colmenero, Alberto Barreiro (ponente del caso Pantoja) y Andrés Palomo– tuvieran tiempo de analizar al detalle los informes de blanqueo de capitales y de urbanismo. «En un caso de asesinato puedes ir a la vista sin leer antes el sumario, pero en Malaya los delitos son tan sumamente complejos que es difícil enterarte de algo si antes no te sabes la letra pequeña de los informes», precisa un letrado.

Algunos de estos abogados han preguntado que cuándo estará la sentencia, ya que los rumores más optimistas apuntaban a septiembre y los menos, a diciembre. Sin embargo, en la Sala Segunda se le ha contestado a varios de estos juristas así: «Estará en 2015, pero bien entrado el año».

Aunque es el ponente el que hace una propuesta de sentencia y el resto de sus compañeros votan, hay tres magistrados «trabajando en el tema», según estas fuentes jurídicas. «Nos aseguraron que se iban a leer y van a responder a todos los recursos, y esas respuestas hay que argumentarlas», precisaron las fuentes.

De cualquier forma, las fuentes judiciales valoran positivamente este retraso, puesto que ahora la sentencia tendrá «una mayor profundidad teórica, dada la entidad de los delitos».

Sólo hay que hacer un ejercicio para ver el enorme trabajo, tal vez titánico, al que debe hacer frente el tribunal –que, por cierto, tiene sus letrados auxiliares de apoyo para ir elaborando el documento–: cada uno de los 52 recursos de casación tiene una media de cien páginas, salvo casos excepcionales como el de la abogada de Juan Antonio Roca, Rocío Amigo, que ha presentado un escrito de 750. Todo ello suma unas 5.000 páginas. Asimismo, es necesario añadir los escritos de impugnación de las partes al recurso de la Fiscalía, que tienen entre 50 y 70 folios por unidad, es decir, más de 3.600, y el correspondiente de Anticorrupción, que posee 1.500 folios. Es decir, que la Sala ha de hacer frente a la lectura de más de 10.000 folios, así como también habrán de consultar continuamente los informes de blanqueo, de Hacienda o los policiales. Un trabajo lento y laborioso.

En el fondo, se trata, una vez más, del caso de corrupción urbanística más voluminoso de la historia judicial española, y eso que el Supremo cuenta con la mitad de encausados de los que tuvo que hacer frente la Sala malagueña.

El fiscal Anticorrupción Juan Carlos Campo se quedó a gusto en la sesión del pasado julio: calificó la sentencia del caso Malaya como «blanda» y afeó el buenismo de la Audiencia Provincial. En su opinión, la condena de 11 años a Roca está adulterada con muchos atenuantes, que hay que quitar porque su confesión de que untaba con dinero a los concejales fue «parcial, inocua e inveraz». «Hablar de codicia es poco», precisó, al tiempo que reclamó una sentencia «justa, no ejemplar».

Amigo, representante de Roca, atacó duramente al primer instructor del caso, Miguel Ángel Torres, de quien dijo que era «enemigo» de su cliente.


* La Opinión Málaga - Jose A. Sau - 24.9.14
Foto: Marbella, caso Malaya sesión - laopinion