Antequera.- El anillo fantasma: un audaz proyecto ferroviario… en vía muerta

Continuando con los despilfarros delictivos en infraestructuras, un caso ejemplar es el del anillo ferroviario del AVE en Antequera (Málaga), una especie de circuito de pruebas donde se iban a alcanzar las mayores velocidades del planeta. Una idea desmesurada que se basaba, sobre todo, en fondos europeos para su realización, ya que la iniciativa privada no estaba muy interesada. Pero, una vez más, las contradicciones y el juego sucio político echó por tierra el proyecto destinado a dar un empujón a una comarca bastante deprimida. La Junta de Andalucía trató de buscar una solución utilizando otros tramos ferroviarios alternativos, pero el Gobierno 'popular' se negó tajantemente, con lo que la suerte estaba echada para los 380 millones del coste inicial de la obra y los 7.000 empleos prometidos (4.800 directos).
"ANA ISABEL CERRO* : El príncipe azul resultó ser una rana. El anillo ferroviario de Antequera iba a ser el mayor circuito de pruebas de trenes del mundo. No uno de los mayores, sino el mayor. En él se iban a alcanzar 500 kilómetros por hora, ríase de los apenas 250 de los anillos de Wildernrath o Transrapid Emsland (Alemania), Valenciennes (Francia), Pueblo (Colorado, EEUU), Old Dalby (Gran Bretaña), Shcherbinka (Rusia) o Velim (Chequia). Porque nadie le tose a España cuando se habla de AVE. El anillo, tal y como lo presentó el Gobierno en 2010, cuando aprobó el proyecto, iba a crear más de 7.000 empleos. No unos miles, ni siquiera alrededor de 7.000, sino exactamente 7.204, de los que 4.800 serían directos y 2.404 indirectos.

En fin, una maravilla: empleo, I+D+i, liderazgo mundial en AVE, economía del conocimiento con valor añadido… Se agotan los adjetivos para definir el proyecto, perfecto salvo por un detalle: no existe. Y de momento no tiene visos de convertirse en realidad. Es más, el anillo lleva camino de convertirse en un auténtico quebradero de cabeza para el Gobierno central.

EL SOCIO QUE NUNCA LLEGÓ

Ni el PSOE, padre del proyecto cuando dirigía el Ministerio de Fomento, ni el PP, actual partido en el Gobierno y que siempre lo ha defendido, dan por enterrado el megaproyecto. El Gobierno no dice ni mu, si acaso (y a media voz) mantiene viva la expectativa a la espera de que aparezca un supuesto socio privado que salvaría los muebles en el último minuto.

Oficialmente, el anillo de Antequera sigue siendo un proyecto viable que está “en fase de expropiaciones”, lo cual explicaría su aparente parálisis. Es incómodo dar carpetazo a un proyecto cuya inversión iba a ser en principio de 344,45 millones, aunque más tarde la previsión creció (ya se sabe que prever inversiones es muy resultón y además sale barato) hasta los 380. Y más incómodo aún en una comarca, la de Antequera, castigada ya en el ámbito ferroviario por el bajo ritmo inversor del tramo Algeciras-Bobadilla del Corredor Mediterráneo.

Pero los hechos, no sólo el silencio del Gobierno, hablan tozudamente por sí solos del desinterés en el proyecto: en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) al anillo le corresponde un cero rotundo. Un cero que por otra parte no supone ninguna sorpresa.

Y he aquí quizás la gran particularidad del caso del anillo ferroviario. Todo el mundo sabe que es inviable, porque para desarrollarse necesita el interés de las empresas privadas, y dicho interés actualmente no existe. La mejor prueba es que en la licitación del proyecto en 2013 no se presentó ninguna empresa. Demasiadas incógnitas, mucho riesgo. Nulo interés de las entidades financieras en avalar un jaleo semejante.

DOS PÁJAROS DE UN TIRO

Bueno, no todo el mundo ha permanecido de brazos cruzados ante la evidencia del fracaso del proyecto. El Gobierno andaluz ha intentado poner en la presente legislatura una cierta dosis de realismo. Lo ha hecho sin verbalizar que el proyecto está muerto, sobre todo porque el partido mayoritario en el Ejecutivo autonómico, el PSOE, está ligado en origen al anillo ferroviario y formalmente lo sigue reivindicando al Gobierno Rajoy, aunque ya con evidente falta de entusiasmo, con el aire mecánico de quien rellena el expediente.

El pasado mes de febrero, la Consejería de Fomento y Vivienda ofreció formalmente al Ministerio de Fomento el tramo Marchena-Antequera del AVE, construido por la Junta de Andalucía entre 2004 y 2008, y paralizado la legislatura pasada cuando el monstruo de la crisis dio definitivamente la cara. La idea era la siguiente: que el Gobierno, ya que no puede impulsar el anillo ferrovario, utilice el tramo Marchena-Antequera para ofrecer allí los ensayos, licitando el proyecto en esta plataforma, ya construida y que permite velocidades similares a las del anillo.

El departamento que dirige Elena Cortés (Izquierda Unida) pretendía con el ofrecimiento matar dos pájaros de un tiro: de un lado, dar utilidad al tramo del AVE andaluz, en el que se invirtieron 270 millones durante la década pasada y que es a día de hoy absolutamente inútil, y de otro lado evitar la pérdida de los más de 250 millones de euros que la Unión Europea ha asignado a España en concepto de I+D+i a través del anillo ferroviario de Antequera. Dichos fondos, de no estar ejecutado el proyecto el 31 de diciembre de 2015, se perderán, por corresponder al marco Feder 2007-2013.

QUÉ HACER PARA NO PERDER 250 MILLONES

La propuesta tuvo su intríngulis político en el seno del Gobierno andaluz, ya que hubo quien la interpretó como una enmienda indirecta de IU al proyecto de AVE andaluz del PSOE. Una especie de pellizco con mala uva entre socios. En Fomento y Vivienda niegan esta lectura. “Nuestro ofrecimiento es simplemente un acto de eficiencia. Evitamos perder fondos europeos y damos utilidad a una infraestructura ya construida. Miramos hacia delante, no hacia atrás”, argumenta Manuel García Peláez, delegado territorial de Fomento y Vivienda en Málaga.

La respuesta del PP y del propio Gobierno fue nítida desde que se conoció la propuesta en febrero de este año: no. Pese a que el tramo ofrecido coincide en dimensiones con el del anillo (77 kilómetros frente a 75) y permite velocidades superiores a 400 kilómetros por hora, el Gobierno desechó la idea de entrada y volvió a señalar que el anillo de los sueños no podía sustituirse por un parche. No hubo argumentación técnica alguna. Simplemente no, porque el anillo aún es posible, respondieron. Es más, Pastor llegó a afirmar que el Ministerio seguía en sus trece de licitar el proyecto ”lo antes posible”. Hace siete meses de eso. Y nada.

Desde que quedó negro sobre blanco que la propuesta de la Junta caía en saco roto, en marzo de 2014, no se ha movido un papel. No hay noticia de interés privado. Incluso la oposición social al anillo ha rebajado el tono, sabedora de que ha ganado de facto la batalla. Dicha plataforma, integrada fundamentalmente por agricultores y ecologistas y que cuenta con el apoyo de IU, siempre ha sostenido que el proyecto resta más de lo que suma. Sin haber impuesto de forma explícita sus tesis, sí han terminando venciendo de forma silenciosa con cada plazo incumplido por el proyecto. A día de hoy, es matemáticamente imposible que el Gobierno concluya el anillo el 31 de diciembre de 2015 aunque lo licitara hoy mismo y lo adjudicara en tiempo récord.

Un inmenso cadáver ferroviario

“Es un acto de irresponsabilidad que el Gobierno haya rechazado el ofrecimiento de la Consejería, que permitía que llegase a Andalucía el dinero europeo y generar empleo en el ámbito ferroviario aprovechando una infraestructura ya construida”, señala Manuel García Peláez, delegado territorial de Fomento y Vivienda en Málaga.

El PP ha preferido encastillarse en el ‘no‘ y, en una vuelta de tuerca, exige al Gobierno andaluz la terminación del tramo Sevilla-Antequera, al que pertenece el tramo ofrecido. Pero lo cierto es que aquel llamado AVE andaluz en quela Junta se embarcó en tiempos de bonanza no va a continuar, al menos a corto plazo. Es más, aparte de la propuesta de Cortés para dar uso al inmenso cadáver ferroviario, la única noticia que ha dado el AVE andaluz esta legislatura ha sido la devolución del crédito europeo a la Junta de 180 millones.

El día de la devolución la Junta se tragó un sapo tamaño AVE. Ahora el Gobierno central parece no querer tragarse un sapo tamaño anillo ferroviario. Y por eso guarda silencio, resistiéndose a enterrar formalmente el proyecto, y menos con las municipales a ojos vista. Pero no lo va a tener fácil. La Unión Europea, que cuando pone a funcionar su fría burocracia acreedora no se para en diplomacias electoralistas, ha hecho llegar al Gobierno central una petición de información, según ha publicado Málaga Hoy. Un “qué tal va mi anillo” que también contiene una advertencia: sin anillo, no hay millonada europea. “Ya advertimos que el empecinamiento del Gobierno y su negativa a nuestro ofrecimiento supondría perder más de 250 millones”, señala García Peláez, que insiste en que “la propuesta sigue en pie”. Quizás es lo único que sigue en pie en esta historia de castillos de naipes derribados el viento.


* Andaluces Diario - AI.Cerro - 18.10.14
Foto: Antequera (Málaga), proyecto anillo AVE - andaluces