Venecia se ahoga con la corrupción en torno al proyecto que iba a salvarla del 'acqua alta'

Ya sabemos que la corrupción urbanística no es única de España, aunque lo que llama la atención aquí es la impunidad en que se desenvuelve. En Italia es famoso el caso 'Tangentopoli' en los 90, que acabó con la antigua clase política. Ahora sale a la luz la enorme corrupción del proyecto 'Moisés' que permitiría dar un respiro al 'acqua alta' en la laguna veneciana. El propio alcalde de Venecia, junto a 34 altos cargos de la ciudad y la región de diferentes formaciones políticas, ha sido arrestado. Un suceso gravísimo, evidentemente, ya que se vuelve a hablar de una estructura mafiosa entre la casta política y el consorcio constructor de esta gran obra pública. A todos se les acusa de desvío de fondos en este superproyecto de esclusas móviles. Ya se verá al final si en Italia hay otra vara de medir judicial.
"ELCONFIDENCIAL* : Los flamencos han vuelto a Venecia. La noticia la daba el martes por la tarde el consorcio de empresas constructoras encargadas del proyecto Moisés, un sistema de diques móviles para proteger a esta ciudad patrimonio de la humanidad y a su laguna del acqua alta, las inundaciones que cada vez con mayor frecuencia e intensidad sufren los venecianos. El comunicado venía acompañado por unas imágenes en las que se veía a estas hermosas aves gozando en una marisma, mientras al fondo refulgía la torre del Campanile de la basílica de San Marcos.

Menos de doce horas después de que el consorcio Venezia Nuova diera la noticia, se sabía que los fotogénicos flamencos rosas no habían sido los únicos beneficiarios del proyecto Moisés antes incluso de que estuviera concluido. La Guardia de Finanzas, la policía financiera italiana, realizaba la pasada madrugada una gran operación en la que fueron detenidas 35 personas por ser supuestamente partícipes del sistema de corrupción surgido en torno a la gigantesca obra. El proyecto, completado en casi un 80%, cuesta más de 5.000 millones de euros y debería estar terminado antes de 2016.

Entre los detenidos está la cúpula del sistema político local y regional, sin distinciones políticas: hay dirigentes tanto del izquierdista Partido Democrático (PD), la formación del primer ministro, Matteo Renzi, como del derechista Forza Italia, la marca electoral de Silvio Berlusconi. Incluso está apresado un exgeneral de la Guardia de Finanzas, Vincenzo Spaciante, precisamente el cuerpo policial que llevaba tres años investigando el escándalo.

El alcalde de Venecia, un exministro…

Los detenidos más significativos son: el alcalde de Venecia, Giorgio Orsini, del PD, y Renato Chisso, miembro de FI y consejero de Transportes e Infraestructuras de la región del Veneto, cuya capital es Venecia. Se espera además la inmediata puesta a disposición judicial del diputado Giancarlo Galan, expresidente regional véneto y ministro de Agricultura durante el último Gobierno de Berlusconi. Los magistrados solicitaron al Parlamento la autorización para poder arrestarlo.

La mayoría de los sospechosos están acusados de corrupción, concusión, lavado de dinero negro y malversación de fondos públicos. “Cada uno de ellos, durante años, ha subordinado la función pública que debía tutelar a los intereses de un grupo económico criminal, logrando una serie impresionante de beneficios personales de todo tipo”, escribe el juez de instrucción preliminar que ordenó las detenciones. A los arrestados se les incautaron fondos y bienes por valor de 40 millones de euros. Según la Fiscalía, lo sucedido en Venecia es un caso similar a Tangentopoli, el escándalo de corrupción que acabó fulminando a los principales partidos políticos italianos en los años 90.

El paralelismo con aquel terremoto judicial y político, que dejó un vacío de poder aprovechado por Berlusconi, es muy acertado. Una parte de los 25 millones de euros que los acusados se habrían embolsado del consorcio constructor por medio de facturas falsas podría haber acabado en las cajas del PD y de FI. De hecho, el alcalde de Venecia sólo está acusado de financiación ilícita a su formación política por valor de 400.000 euros.

“Vemos implicados a exponentes políticos de primer plano”

Las cifras en torno a Galan son mucho más altas. El hombre de referencia del partido del líder derechista en la rica región del Véneto habría estado directamente a sueldo del consorcio. Según la acusación, recibió un millón de euros anuales desde 2005 hasta 2011. Además, le habría entregado otras cantidades adicionales y le habría pagado una reforma en su chalet valorada en 1,1 millones de euros. A cambio, aprobó normativas que beneficiaron a los constructores. También habría estado en nómina de Venezia Nuova un magistrado del Tribunal de Cuentas, quien recibió de 300.000 a 600.000 euros cada año. Tanto el exministro de Agricultura como el resto de sospechosos defendieron ayer su inocencia.

Roberto Papetti, director de Il Gazzettino, el principal diario veneciano, consideró “inquietante” que haya surgido este sistema de corrupción alrededor de una de las más grandes e innovadoras obras públicas del país. “La investigación muestra un cuadro preocupante porque vemos implicados a exponentes políticos de primer plano, como el exgobernador regional o el alcalde de Venecia, junto a financieros y a un general de la Guardia de finanzas”. Para Papetti resulta “desconcertante” que en Italia “no pueda hacerse ninguna gran obra pública sin que se registren episodios como este”.

Entre la cascada de reacciones que provocaron las detenciones por el escándalo del proyecto Moisés destacaron las que hizo el ministro del Interior, Angelino Alfano. Muestran a las claras cómo la corrupción se acepta como algo habitual e intrínseco del sistema y que lo único que importa para muchos es el poder. En lugar de denunciar el escándalo, Alfano subrayó que los partidos a los que pertenecen los detenidos “habían tenido el privilegio” de que la operación policial se realizara después de las elecciones.

“A otras fuerzas políticas no se les reservó el mismo privilegio a pocos días del voto”, se quejó, haciendo referencia al arresto en plena campaña de un dirigente de su formación, Nuevo Centroderecha, en la región sureña de Campania.


* El Confidencial - Darío Menor - 5.6.14
Foto: Varias personas caminan por las calles inundadas de Venecia tras unos días de fuertes lluvias en noviembre de 2012. (Reuters)

2 comentarios :

capablancka, j.t. dijo...

Si Venecia estuviese en España ya no le quedaba ni agua. Seguro que nuestros políticos la habrían vendido fraudulentamente a los catalanistas (para aumentar el caudal del Ebro, claro) en detrimento de Murcia y Almería.

Blogger dijo...

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